La controversia generada por las expresiones emitidas en el podcast DesCasadas llegó hasta la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Desde Palacio Nacional, la mandataria federal fijó una postura contundente: ningún representante popular puede recurrir a discursos que discriminen o denigren a las personas por razón de su edad.
Sin mencionar justificaciones ni matices, la presidenta marcó distancia de las diputadas locales de Morena en Puebla, Nayeli Salvatori Bojalil y Graciela Palomares Ramírez, quienes se encuentran en el centro de la polémica por los comentarios que realizaron sobre personas adultas mayores.
"No es correcto hablar de ninguna persona de forma discriminatoria, sean de Morena, de cualquier otro partido político o sin partido político", sostuvo la titular del Ejecutivo federal.
Con esa declaración, Sheinbaum dejó sin respaldo la postura que inicialmente asumieron las legisladoras poblanas, quienes defendieron sus expresiones pese a las críticas de ciudadanos, organizaciones y actores políticos que las calificaron como ofensivas y discriminatorias.
La polémica surgió tras la difusión de un episodio del podcast DesCasadas, en el que Nayeli Salvatori aseguró que los hombres mayores "huelen a baúl del recuerdo", mientras que Graciela Palomares respondió que "ya se están pudriendo". A ello se sumaron comentarios sobre las arrugas, la pérdida de cabello y enfermedades relacionadas con la vejez, lo que detonó una ola de rechazo en redes sociales y en distintos sectores de la opinión pública.
Aunque ambas diputadas ofrecieron posteriormente una disculpa pública, el caso ya había escalado a la dirigencia nacional de Morena.
Al ser cuestionada sobre una posible sanción, la presidenta evitó pronunciarse sobre el fondo del procedimiento y subrayó que corresponderá al partido resolver la situación.
"Que sea Morena quien defina si eso representa una sanción para las diputadas", respondió.
En paralelo, la dirigencia nacional de Morena confirmó que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia abrió un procedimiento para revisar la actuación de Nayeli Salvatori y Graciela Palomares, al considerar que su conducta podría contravenir los principios de respeto, inclusión y no discriminación que sostiene el movimiento.
La postura expresada por la presidenta representa, hasta ahora, el pronunciamiento de mayor peso político en torno al caso y coloca nuevamente en el centro del debate la responsabilidad de los servidores públicos de conducirse con respeto hacia todos los sectores de la sociedad, especialmente aquellos que históricamente han enfrentado condiciones de vulnerabilidad.