Hubo un tiempo en que José Antonio Gali Fayad despachaba desde la silla más alta del poder estatal poblano. Ese capítulo, sin embargo, quedó atrás. Este miércoles 2 de septiembre, el exgobernador cruzó una frontera que en la política mexicana rara vez se atraviesa sin ruido: se sumó formalmente a las filas de Movimiento Ciudadano, el partido naranja que en los últimos años ha ido tejiendo una narrativa de "tercera vía" frente al bipartidismo dominante.
La bienvenida no fue discreta. La dirigente estatal de MC, Fedrha Suriano, y el propio líder moral del movimiento, Dante Delgado, arquitecto histórico del proyecto naranja, recibieron personalmente al exmandatario, subrayando lo que, a su juicio, representa: experiencia, trayectoria y resultados acumulados durante su paso por el Gobierno de Puebla.
"Me da mucho gusto dar la bienvenida a un poblano como Tony Gali Fayad a nuestro movimiento. Un hombre con experiencia, resultados y amor por Puebla que hoy decide sumarse al futuro", expresó Suriano, en un mensaje que buscó capitalizar tanto el arraigo local del exgobernador como su capital político acumulado.
El ingreso de Gali no fue simbólico ni quedó en la mera fotografía de bienvenida. Durante una sesión de la Comisión Permanente Ampliada del partido, el exmandatario fue designado delegado de Movimiento Ciudadano en Puebla, un nombramiento que lo coloca de inmediato en la estructura operativa del partido en el estado.
Pero en política pocas piezas se mueven sin un tablero de fondo. Y este movimiento, leído entre líneas, apunta directamente a 2027. La llegada de Gali a MC no solo reconfigura el mapa de fuerzas naranjas en Puebla: también lo instala como un nombre a considerar entre los perfiles que eventualmente podrían disputar la Presidencia Municipal de la capital poblana.
Por ahora, el cargo de delegado es apenas el primer peldaño. Pero en el ajedrez electoral que ya empieza a armarse rumbo a los próximos comicios, cada nombramiento —por modesto que parezca— suele ser la antesala de algo más grande.











