La historia no es una sola ni permanece inmóvil: cambia de acuerdo con quien la cuenta, desde dónde la observa y qué preguntas decide hacerle al pasado. Bajo esa premisa, el escritor y periodista José Luis Trueba Lara conversó con lectores en BUAP Librerías del Complejo Cultural Universitario, durante el encuentro “Los otros”.

A partir de sus obras dedicadas a Miguel Hidalgo y Costilla y a la emperatriz Carlota, el autor habló sobre los retos de construir una novela histórica y de acercarse a personajes ampliamente conocidos desde perspectivas menos exploradas.

Trueba Lara explicó que, al escribir ficción histórica, el autor sólo dispone de las palabras para convencer al lector, por lo que debe crear un lenguaje capaz de ofrecer rastros del personaje y, al mismo tiempo, construir una voz propia.

Uno de los principales desafíos, señaló, consiste en decidir quién contará la historia y desde qué punto de vista. Esa elección permite apartarse de los relatos tradicionales y explorar zonas poco abordadas de figuras que han sido estudiadas durante generaciones.

En el caso de Miguel Hidalgo, indicó, encontró una posibilidad narrativa en el conflicto que mantuvo con Ignacio Allende, una relación marcada por diferencias, tensiones y enfrentamientos dentro del movimiento insurgente.

El escritor, ensayista y divulgador de la ciencia explicó que en una novela histórica conviven tres dimensiones: aquello que efectivamente ocurrió, pero que el autor administra dentro del relato; lo que pudo haber ocurrido, y aquello que el novelista decide inventar.

Al referirse a su aproximación literaria a Hidalgo, Trueba Lara explicó que desde las primeras páginas presenta a un personaje resentido con la vida, rodeado de amistades y traiciones, sin miedo a morir, pero sí perturbado por la peste y los efectos de los cuerpos acumulados durante la guerra.

Su mirada sobre Carlota también se aleja de la imagen solemne de los libros de historia. El autor la describió como una mujer marcada por la mala fortuna tanto en el terreno amoroso como en el político.

Explicó que Carlota nació y creció bajo los códigos del romanticismo, una época en la que el amor se concebía de manera intensa y apasionada. Sin embargo, enfrentó una relación que, desde su perspectiva, estuvo marcada por un sentimiento no correspondido.

A ello se sumó una contradicción que atravesó su vida: fue educada para convertirse en emperatriz, pero sus aspiraciones políticas terminaron derrumbándose junto con el Segundo Imperio Mexicano.

Durante el conversatorio, Trueba Lara insistió en que la novela histórica permite mirar de nuevo a personajes que suelen aparecer petrificados en monumentos, fechas y versiones oficiales, para devolverles contradicciones, temores, deseos y conflictos.

Al final del encuentro, al ser cuestionado sobre qué figuras del pasado habría querido conocer personalmente, el escritor mencionó a Antonio López de Santa Anna y a Guillermo Prieto.

José Luis Trueba Lara ha desarrollado una trayectoria como escritor, ensayista, periodista y divulgador de la ciencia, además de colaborar en medios como El Nacional, UnomásUno y La Jornada.