La historia comenzó con una promesa de belleza y terminó envuelta en silencio, sospechas y miedo.
La mañana del 21 de mayo, en una barranca de Tlaxcala, fue hallado el cuerpo sin vida de una mujer. El descubrimiento movilizó de inmediato a corporaciones policiacas, peritos y autoridades ministeriales de ambos estados. Entre el lodo, el agua estancada y la maleza apareció un cuerpo con huellas recientes de una intervención estética en el abdomen, una escena que inevitablemente condujo a un nombre: Blanca Adriana Vázquez Montiel.
La mujer, de 37 años, había sido reportada como desaparecida desde el lunes anterior, luego de acudir a un supuesto procedimiento de reducción de grasa abdominal en Puebla. Hasta ahora, las autoridades no han confirmado científicamente la identidad de los restos localizados; sin embargo, las características físicas coinciden con la ficha de búsqueda emitida días atrás.
El cuerpo encontrado en Tlaxcala presentaba cinta médica adherida al abdomen y marcas que sugieren una cirugía reciente. Vestía una prenda negra de manga corta y ropa inferior en tonos beige claros. En una de sus muñecas permanecía una pulsera metálica, único destello entre la escena gris y húmeda donde fue abandonada.
Detrás del hallazgo emerge una historia marcada por el engaño.
De acuerdo con las investigaciones, Blanca Adriana acudió a un departamento acondicionado como clínica estética clandestina en la colonia Santa Cruz Buenavista, en Puebla capital. El lugar operaba bajo el nombre de “Detox Clinic” y ofrecía promociones difundidas en redes sociales. Por 14 mil pesos, la mujer contrató un procedimiento para reducir grasa abdominal.
Todo ocurrió dentro de un inmueble que aparentaba ser consultorio médico, aunque en realidad era un espacio improvisado.
Según el relato de su pareja, una mujer que se presentó como especialista lo convenció de salir del lugar para comprar una faja postoperatoria en Galerías Serdán. Mientras él se encontraba fuera, cámaras de seguridad captaron a tres personas cargando a Blanca Adriana, aparentemente inconsciente, hacia un automóvil Mini Cooper antes de huir.
Desde entonces, nadie volvió a verla con vida.
La Fiscalía General del Estado de Puebla, encabezada por Idamis Pastor Betancourt, confirmó la realización de cateos tanto en el falso consultorio como en un domicilio ubicado en Santiago Momoxpan, presuntamente relacionado con la responsable del procedimiento.
Aunque la supuesta doctora, su hijo y una asistente no fueron localizados, las autoridades aseguraron el vehículo utilizado durante la desaparición.
Tras el hallazgo en Tlaxcala, las fiscalías de Puebla y Tlaxcala activaron mecanismos de coordinación para realizar pruebas periciales y confirmar la identidad de la víctima. Mientras tanto, continúan los operativos de búsqueda para localizar a los responsables de un caso que exhibe nuevamente los riesgos de las clínicas clandestinas y de los procedimientos estéticos ofertados sin regulación alguna.
Entre la incertidumbre y el dolor, la familia de Blanca Adriana espera ahora una respuesta definitiva.












