El amor de los padres a sus hijos es inmenso; dan todo por sus vástagos.

Ahí tenemos a José José, quien mimó a su hija, la villana favorita de México, Sara Sosa.

Gracias al internet, quien nos recuerda uno de los episodios más tristes en la carrera del “Príncipe de la Canción”, cómo Sarita puso a cantar reggaetón al “Príncipe de la Canción”;

El hecho no pasó desapercibido en las redes sociales, la nueva inquisición, quienes no tuvieron piedad y consideraron el hecho como una falta de respeto

Ver como José José se degradó al cantar este género musical.

Algo similar pasa en la arena política poblana. El ex gobernador Melquiades Morales cobijando a su primogénito, Fernando, “el chavorruco” de la clase política poblana.

El ahora candidato a gobernador de Puebla por Movimiento Ciudadano está dilapidando el prestigio de su padre, al cual califica como el mejor mandatario estatal de las últimas cuatro décadas.

Nuestro personaje, con tal de conectar con la chaviza, y enfundarse en la casaca del partido fosfofoso, baile, canta y emula lo hecho por Samuel García y Mariana Rodríguez.

Su padre lo respalda; incluso, dio la espalda a unos de sus mayores amores políticos, el Partido Revolucionario Institucional.

Melquiades es un hombre de partido, disciplinado, lo conoce como nadie; sin embargo, en elección le dio la espalda y optó por apostar su capital político por su hijo y la ola naranja.

En esta elección se verá sí Movimiento Ciudadano es una opción real o es un mito.