El sector transportista y el agroalimentario en México se encaminan hacia un escenario de alta tensión. La Asociación Nacional Transportista y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano confirmaron que la movilización masiva prevista para el lunes 6 de abril de 2026 sigue en pie, pese a los intentos de conciliación del Gobierno Federal.
Ambas organizaciones acusaron la falta de respuestas concretas ante la creciente crisis de inseguridad en carreteras —que, aseguran, cobra vidas de operadores de manera constante— y el abandono financiero que afecta tanto al transporte como al campo mexicano.
El paro nacional iniciará una vez concluido el periodo vacacional de Semana Santa, decisión que, señalaron, busca no afectar a turistas; sin embargo, advirtieron que la protesta será contundente: “paralizaremos todo”.
La movilización contempla bloqueos totales a la carga comercial en algunas de las principales vías del país, entre ellas la autopista México–Querétaro —considerada columna vertebral del comercio—, así como los tramos México–Puebla, México–Pachuca y México–Cuernavaca, lo que podría impactar el abasto de productos de la canasta básica si no hay acuerdos inmediatos.
Entre sus principales demandas destaca la creación de un sistema de seguridad especializado tipo C5, con vigilancia aérea mediante drones en rutas consideradas de alto riesgo. Asimismo, exigen la reducción o eliminación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a combustibles, con el fin de evitar que el precio del diésel alcance los 50 pesos por litro, lo que —afirman— compromete seriamente la rentabilidad del sector.
En el caso del campo, los productores denunciaron condiciones de baja rentabilidad y falta de apoyos gubernamentales, lo que ha profundizado la crisis en diversas regiones del país.
Ante este escenario, autoridades recomendaron a la ciudadanía anticipar traslados o evitar las autopistas señaladas, ya que se prevén afectaciones severas a la circulación durante el desarrollo de la protesta.












