Verónica Rose Salinas, quien se identifica dentro de la comunidad therian desde hace 19 años, relata que esta práctica no implica asumirse como un animal en la vida cotidiana, sino que se trata de una forma de expresión similar al teatro o al juego de roles.
En entrevista con Lety Torres para SICOM Noticias, Rose, madre de familia y ama de casa, detalló que dentro de la comunidad se identifica con una Akita Inu, raza canina japonesa popularizada en Occidente por la película Hachiko, A Dog's Story, basada en la historia del leal perro japonés cuya estatua permanece en Japón como símbolo de fidelidad.
“Ser therian no significa que nos identifiquemos como animales las 24 horas del día ni que queramos ser reconocidos legalmente como tales. Es más parecido al teatro o al rol. Tenemos momentos específicos para hacerlo, generalmente en grupo”, explicó.
Durante la conversación, Verónica Rose subrayó que existe desinformación en torno a este fenómeno. Aclaró que la comunidad therian no debe confundirse con otros grupos como los “furros”, personas que utilizan disfraces de animales, ni con quienes buscan modificar su cuerpo para parecerse a una especie distinta.
“No somos transespecie. Tampoco tiene relación con la comunidad trans. Es importante aclararlo porque en redes sociales se ha difundido mucha información errónea”, señaló.
Rose explicó que el cambio entre su vida cotidiana y el rol de Akita Inu ocurre de manera rápida y voluntaria, en contextos específicos.
“Es como cuando un actor entra en personaje. No necesito preparación especial. Simplemente estoy con personas que comparten el gusto y en ese momento roleamos un poco, imitando comportamientos del animal con el que nos identificamos”, comentó.
En su caso, eligió hace casi dos décadas a la Akita Inu por las características simbólicas que asocia con su personalidad: amor y lealtad. “Busco que mi personaje canino sea lo más parecido a mí. Lo escogí porque sentí muchas similitudes con mi forma de ser”, añadió.
Fuera de estos espacios, su vida transcurre con normalidad. Es ama de casa y madre de una niña pequeña. Anteriormente se desempeñó como cantante, aunque dejó la actividad tras sufrir un daño en las cuerdas vocales.

Rose Salinas insistió en que la práctica no interfiere con sus responsabilidades familiares ni con su vida social.
La entrevista se da en un contexto donde especialistas han advertido sobre la confusión que existe en torno a estas expresiones identitarias. En ese sentido, Rose coincidió en la importancia de diferenciar entre juego de rol, expresión simbólica y trastornos psicológicos.
“Es algo simbólico y comunitario. No buscamos aislarnos ni exigir reconocimiento legal como animales”, finalizó.












